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Yugoslavia (segunda parte): Sarajevo

Llevaba años queriendo ir a Sarajevo, queriendo conocer Bosnia, deseando adentrarme en las profundidades de un país que, sin saber cómo ni por qué, me atraía enormemente, desde aquel InterRail en 2008 en el que coincidimos con unos españoles que venían de Sarajevo, realmente sorprendidos. Muchas veces me he equivocado en estos ramalazos, y la mayoría de veces los destinos que me atraían me han decepcionado finalmente. Afortunadamente, esto no me pasó en el caso de Bosnia. Y eso que atravesar la frontera con Croacia es un rollazo de tamaño industrial, sobre todo porque Bosnia tiene un pequeño acceso al mar, en Neum, lo que supone que si te diriges a Sarajevo en autobús, tienes que pasar 3 veces la frontera, con sus consecuentes inspecciones de pasaporte y paradas. Sin embargo, te vas habituando a este ritmo lento balcánico, incluso a sus carreteras estrechas, a recorrer pocos kilómetros en varias horas. Ya habíamos tenido esa sensación en Montenegro ( aquí ). El caso es que nad...

Yugoslavia (primera parte): Dalmacia

Por poner un poco en antecedentes, la región de Dalmacia se extiende por la costa croata y montenegrina, más o menos desde Zadar hasta Kotor. Con gran influencia veneciana, pero también bizantina, es un buen lugar de inicio para comenzar a descubrir la región de los Balcanes, la antigua Yugoslavia y su complicada historia. Como ya comenté de pasada  aquí , nuestro viaje por los Balcanes en realidad iba a ser una primera aproximación a la costa croata y a parte de Bosnia, pero la masificación que vimos en Dubrovnik y el hecho de que no teníamos reserva de ningún alojamiento más allá de Dubrovnik y Sarajevo nos permitió cambiar de planes. Y menos mal. Llegamos a Dubrovnik un poco por casualidad, porque es adonde llegan la mayoría de vuelos baratos que vuelan a la zona. Como tampoco nos salía rentable alquilar un coche, estábamos a expensas de los horarios de autobuses, un poco difíciles de encontrar desde España, así que fuimos decidiendo todo sobre la marcha . Pero ya está...

Seis cosas que echas de menos cuando vives fuera de España

Antes de relatar los pormenores de mi aventura balcánica, quiero hablaros de todas aquellas cosas que todos los españoles que hemos vivido fuera de España echamos de menos sobre nuestro país. Por más que lo critiquemos mientras estemos aquí, nos quejemos del aburrimiento mortal de una cosa u otra o nos avergoncemos de ciertas situaciones, siempre siempre siempre nos faltarán: 1. Las persianas. Nunca entenderé cómo un invento tan simple, tan genial, tan barato NUNCA existe fuera de nuestro país. ¡Si hasta quita calor! Me he encontrado con contraventanas, con cortinas translúcidas, con cristales opacos, o incluso la nada más absoluta. ¡Encima en países donde amanece a las 5 de la mañana! Vamos a ver, que yo entiendo que no exportemos frutas tropicales, pero las persianas... Es algo que no entenderé jamás. 2. El jamón. Por muy buena que sea la comida local, un español siempre extrañará el jamón. Puede que también la tortilla de patatas de su abuela, el queso de su pueblo o el vino ...

Balkanic rules

Más de un año después de mi última publicación, vuelvo a la carga, y de una forma bastante, bastante fuerte. Me explico. Recién llegada de un viaje en autobús por los Balcanes, con la mente llena de experiencias y sensaciones que no logro transmitir a nadie una vez en casa de nuevo. Pero voy a ordenar un poco mis ideas. Lo que en un principio iba a ser un viaje por la costa Croata y adentrándonos ligeramente en Bosnia (Mostar y Sarajevo), se torció inexorablemente en cuanto pisamos Dubrovnik. Cierto es que no eran las mejores condiciones: sin apenas dormir, con calor y hambre, que te asalten los vendedores de tours no es agradable. Bueno, creo que no lo es en ningún tipo de condición, pero menos en las que nos encontrábamos. Sin embargo, después de un primer encuentro un tanto accidentado, Dubrovnik nos resultó muy, muy violento. Primero, porque está infestado de hordas de turistas. Sí, sí, HORDAS. Y TURISTAS. O sea, de los de ir siguiendo una banderita y hacer fotos sin pararse ...

Después de 43

Llevo mucho tiempo sin escribir. Como un paralelismo, desaparecida como los 43 estudiantes de la escuela de Ayotzinapa, sobre los que escribí en mi último post. Pero es que, ¿cómo iba a escribir sobre viajes, sobre rutas, sobre monumentos o experiencias vividas después de que algo así haya quedado impune? ¿Cómo volver a escribir sobre cualquier cosa después de que el Estado se viera inmerso en la desaparición de 43 personas y que todo ello haya quedado en el olvido? Pues vuelvo a escribir para protestar, o para indignarme, o para clamar, o para lo que sea, por los 700 muertos – que se dice pronto – en aguas del Mediterráneo. Y me indigno tanto o más por cómo volvemos la mirada y nos auto-exculpamos de este tipo de cuestiones. ¿Quiénes nos creemos para determinar que no tenemos parte de culpa, cuando son los países de Occidente los que se benefician de las malas condiciones de esos países de África? ¿Quiénes somos para decir que no tienen derecho a venir, que se queden en sus paíse...

Cuando 43 deja de ser un número

Después de los últimos acontecimientos (me refiero a la desaparición de 43 estudiantes, con las autoridades políticas locales y policiales implicadas), me veo casi obligada a escribir a este respecto. He defendido y defenderé que México no es inseguro. Y sigo defendiéndolo, porque la idea de inseguridad que se tiene del país es demasiado exagerada, demasiado excesiva, desproporcionada e irreal. Pero sí es cierto que hay muchos problemas. Como viajero, es difícil que te los encuentres, incluso como extranjero residente en México. Primero, porque los mexicanos tienden a tratar mejor a los extranjeros que a los propios compatriotas. Y más cuanto más poder económico tengan. Y segundo, porque los problemas a los que me refiero son más bien institucionales. Afectan a los poderes públicos, ya sean políticos, judiciales o policiales. Sí, la policía es corrupta, y esto es de sobra conocido. Las mordidas son muy habituales. Demasiado. Pero antes de juzgarlas hay que ponerse en el papel...

Te echo de menos, México

Echo de menos México. Soy una española que ha vivido casi 2 años en México y que desde el primer día sintió allí una especie de sensación de aventura, esa de cuando estás fuera de casa, con un futuro incierto. Desde el primer día me encontré cómoda en México. Desde el primer día me gustaron las coloridas casas poblanas, muestra de un pasado colonial, las oscuras calles en las noches, las aceras irregulares de mi querida Cholula, el carácter amigable y abierto de los mexicanos que nos acogían con los brazos abiertos. Echo de menos los rayos de sol de cada mañana, las lluvias torrenciales de las tardes en los meses de lluvia, las risas de los nuevos amigos y de los que ya conoces de un tiempo atrás, las anécdotas de los camiones o combis, los mejores atardeceres que he visto nunca. Echo de menos a la gente que allí conocí. Pero por encima de todo echo de menos la sensación de vida que tenía allí. La sensación de novedad pese a conocerme ya sus calles hasta por el nombre, la sens...